REVISTA DE POR ACÁ

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domingo, 1 de febrero de 2009

Estado de Derecho vs. estado anómico


Siempre son agradecibles los artículos y ensayos del maestro Leopoldo Martínez Herrera, por toda la luz que arrojan para comprender la evolución y el estado de nuestro sistema político. Hace algunas semanas publicó en La Crónica un interesante artículo sobre este mismo tema (creo que el que apareció hoy es ése mismo), que le valió también comentarios elogiosos y no menos interesantes del también catedrático universitario Daniel Solorio Ramírez. Me parece que vale la pena reflexionar sobre el siguiente señalamiento que nos hace Martínez Herrera:


Leopoldo Martínez Herrera

El Estado de Derecho se ha vuelto un término recurrente en el discurso utilizado en los sitios de la política , círculos académicos y analistas políticos. No menos recurrentes se da en los medios de comunicación y la sociedad dan cuenta de la señal negativa que provoca el exacerbado escenario de la inseguridad, la delincuencia y la exasperación que provoca el crimen organizado: Como una paranoia se recurre al reclamo de instituir el Estado de Derecho.

1. El concepto de Estado de Derecho lo vamos a definir, para una mayor comprensión, a través de sus características y algunas de éstas son las siguientes:

  • El poder del Estado y sus agencias se someten al control de la ley.

  • La sociedad puede, sin distinciones, ser sancionada cuando incumple con el sistema de normas.

  • La administración de la justicia debe garantizar la seguridad jurídica de todos los ciudadanos, garantizar la eliminación de cualquier tipo de inmunidad a todas las personas, la garantía por el estado sobre la observancia de los derechos humanos.

2. Respecto al estado anómico, algunas de sus características son las siguientes:

  • Lo constituyen normas sociales de conducta que no son obligatorias para las personas,
  • pueden imponerse a través de fuerzas no estatales,
  • tiene carácter de particular,
  • no es predecible ni por la autoridad ni por las personas.
El personal del Estado genera una sensación de inseguridad y sus atribuciones son utilizadas con fines privados.

En el primer caso, el Estado está en condiciones de crear un orden normativo formal que permite garantizar en primer lugar la seguridad, la confianza y el control de la autoridad y por el lado de los ciudadanos produce en consecuencia una conducta de lealtad, acatamiento y cumplimiento de los roles frente al Estado y la sociedad.

Lo anterior ofrece condiciones para que la comunidad y una nación se desarrollen con cierta armonía, a través de sus diversos sectores, ya que los satisfactores y bienes (incentivos) son atribuidos de acuerdo al sistema de distribución vigente y aceptado generalmente.

En el caso del estado anómico, existe un sistema de normativo informal y alternativo, el cual genera desconfianza hacia la autoridad, incertidumbre y ausencia de control de la autoridad, mientras que hacia la ciudadanía se produce un sentido de deslealtad y resistencia, cuando no de indiferencia de las leyes y de sus propios roles frente a la sociedad y el Estado.

En esta situación, se genera un escenario para que las sociedades y los estados se desempeñen de forma contradictoria, gestando un conjunto de fuerzas sociales que tienden hacia el desarrollo y el orden, que conviven con otro grupo de fuerzas que patrocinan el estancamiento y la violentación cotidiana del orden.

La situación anterior es la que encontró precisamente en América Latina incluyendo en especial a México, el investigador alemán Peter Waldman. En el clímax de una sociedad anómica, ésta puede operar con dominio sobre el Estado de Derecho lo que puede ocasionar un Estado sin normas y con poca capacidad de conducción, ya que los mayores incentivos para las personas los encuentra en el denominado estado anómico.

¿No será esto lo que está sucediendo en nuestro País y en Baja California? ¿No será ésta una de las formas para explicar la inseguridad y el crimen organizado?Es decir, dado que las condiciones del estado anómico permiten y magnifican los incentivos a las personas, la mayoría se conduce por esta vía, pensando que a través de ella se facilitan y abaratan los trámites y se obtienen mayores utilidades. A través de la conducta desviada sabe, por otra parte, que cuenta con un sistema de impunidad dada la incapacidad del Estado para el castigo legal.

Leopoldo Martínez Herrera es catedrático universitario y vocal ejecutivo del IFE.

Publicado el día de hoy en La Crónica. Obtenido de: http://www.lacronica.com/EdicionImpresa/ejemplaresanteriores/BusquedaEjemplares.asp?numnota=614582&fecha=1/2/2009

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